Ada Lovelace fue la persona que desarrolló el primer
algoritmo destinado a ser procesado por una máquina un siglo antes de la era de
las computadoras. En ese momento, ella imaginó como sería una máquina que ahora
es de uso general. Una mujer adelantada a su época a la que no se la reconoció
su mérito a su debido tiempo, a pesar de desarrollar importantes y visionarios
conceptos en el mundo de la programación.
Ada Augusta Byron nació el 10 de diciembre de 1815 en Londres. Hija de Annabella Milbanke, una mujer adinerada, y del famoso poeta Lord Byron.
En cuanto a su vida familiar, con apenas un mes de edad, su madre abandonó el hogar familiar y solicitó el divorcio de su marido tras descubrir sus infidelidades. Ada no volvió a tener ninguna relación con su padre, el cual falleció cuando ella cumplió los 8 años.
Ada tuvo una educación especial, en parte fruto de su pertenencia a una familia adinerada. Su madre se esforzó en proporcionarle una gran educación, que incluía música, francés y matemáticas. Además de una educación científica, nada usual para las mujeres de su época. Su infancia estuvo marcada por las enfermedades, estando encamada por meses en varias ocasiones. Esto hizo que dedicara mucho tiempo al estudio y a la lectura, mostrando pasión por las matemáticas y la mecánica desde muy corta edad. Esta mala salud la arrastraría a lo largo de su vida.
Debido a su estatus se relacionaba con grandes científicos de la época, además de rodearse de grandes pensadores. Uno de ellos fue Charles Babbage, conocido como el padre de la computación. Éste diseñó la máquina diferencial, una máquina que realizaba cálculos sin intervención humana. Aunque nunca se llegó a construir, Ada quedó fascinada ante la máquina y sus posibilidades.
En 1842, se le encargó a Ada, por parte de la revista Scientific Memoirs, la traducción del francés al inglés de un artículo de un científico que describía la máquina de Babbage. Ada incluyó en la traducción multitud de notas propias, lo que hizo que se triplicase la extensión del trabajo original. En ellas aportaba sus propias teorías acerca del funcionamiento de la máquina de Babbage. Las notas fueron firmadas únicamente con las iniciales AAL con el fin de ocultar su verdadera identidad, su condición de mujer no hubiese ayudado. Estas extensísimas notas fueron incluso más famosas que la traducción del artículo. Hasta 1953, 100 años después, no fueron publicadas con su verdadero nombre.
En estas notas creó el primer algoritmo informático de la historia, el cual ella misma fue capaz de introducir por primera vez en una máquina.
Con el deterioro de su salud y debido al abuso de opiáceos para tratar sus enfermedades, comenzaron los delirios y dejó de trabajar. Finalmente falleció una década después de la publicación del artículo, a los 36 años, no siendo consciente del grandísimo trabajo que había hecho, pues Babbage no consiguió financiación para la construcción de su máquina y seguramente no se imaginó cómo sus ideas han sido materializadas a lo largo de los años.
A pesar de que su condición de mujer perjudicó su trabajo y muchos científicos no la tomaron en serio en su momento, hoy en día sí se reconoce su grandísima aportación al mundo de la informática.
Explicó conceptos informáticos que persisten en la actualidad. Por ejemplo, que una máquina pueda programarse para ejecutar diversas funciones y llevar a cabo cualquier tarea que se pueda expresar mediante símbolos y no únicamente limitarlas a simples cálculos. Sus ideas incluían el sistema de tarjetas perforadas que usaban los telares de Jacquard. Este acabó siendo el método utilizado para programar los primeros ordenadores a principios del siglo XX.
El segundo martes de octubre, desde 2009, se celebra “El día de Ada Lovelace”, que da visibilidad a su trabajo y al trabajo realizado por las mujeres en la ciencia y la tecnología. Incluso, existe un lenguaje de programación llamado ADA, diseñado por encargo del Departamento de defensa de los Estados Unidos el cual se utiliza para sistemas de seguridad crítica en tiempo real, como aviones, trenes o vehículos espaciales.
Como persona que me dedica al mundo del software, valoro enormemente el trabajo realizado por Ada Lovelace pero, sobre todo, lo más sorprendente para mí es lo visionaria que fue en cuanto a sus ideas, muy convencionales para nosotros hoy en día, pero muy lejos de la realidad de su época.
Referencias bibliográficas:
https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/ada-lovelace.html
https://www.nytimes.com/es/2018/03/10/espanol/cultura/ada-lovelace-obituario-overlooked.html
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/ada-lovelace-visionaria-hija-lord-byron_15864

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